jueves, 10 de enero de 2013

LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA, REVOLUCIÓN  EDUCATIVA

Las revoluciones, mucho más que un acontecimiento a partir del cual cambian las mentalidades, son el efecto de un cambio de mentalidad que va extendiéndose paulatinamente hasta que se   hace visible con un acontecimiento inesperado, en el que afloran pensamientos, actitudes  y valores que hasta ese  momento habían ido extendiéndose sin modificar aparentemente la vida social.
 La revolución educativa significa transformar la totalidad del sistema educativo en
magnitud y pertinencia. Durante los próximos cuatro años la educación tendrá un importantísimo avance en cobertura. Este avance se tendrá que dar en simultánea con procesos de mejoramiento de la calidad y de búsqueda de la excelencia en todos los niveles del sector. La educación es un asunto de justicia y de equidad. La educación permite que nos entendamos, que exista un solo país. Si esto es lo que queremos, tenemos que incluir en el sistema educativo a todos los niños y jóvenes de Colombia, haciendo énfasis en los más vulnerables. La Revolución educativa es cobertura.
Hemos creado un monstruo administrativo, en principio pensado para dotar a los colegios de profesores, figura imprescindible en una clase junto con los niños, se ha olvidado del objetivo principal y actualmente nos encontramos con varios frentes abiertos, luchas en las que malgastamos energía.
En el momento actual, muchos profesores, reflexionan sobre su trabajo y apenas pueden entenderlo que les ha sucedido: sin necesidad de salir del mismo colegio en el que quizá lleven veinte años, observan a los alumnos y sus costumbres, reflexionan sobre las relaciones personales en el aula, recuerdan el trato que recibían de los padres hace años y apenas pueden entender qué les ha sucedido.
  
Ortega y Gasset, en la introducción al libro de Dilthey, Teorías de las concepciones del mundo (1944), nos advierte de que muchas personas no consiguen desarrollar una conciencia de la época  histórica que les ha tocado vivir, de las claves que nos permiten entender los problemas del  presente como elementos de un proceso histórico, en el que la posibilidad de comprender los problemas actuales depende de nuestra capacidad para reconstruir el proceso que los ha generado, buscando en el pasado las raíces de las que proceden:
…todos los hombres viven en la historia, pero muchos no lo saben. Otros saben que su tiempo será histórico pero no lo viven como tal.
Por ello, no es posible entender los problemas actuales de los sistemas de enseñanza en los países más desarrollados sin comprender la génesis de es profunda revolución silenciosa que ha sido la tercera revolución educativa.
La mala educación y la conciencia social
Parece increíble que a estas alturas en donde los derechos prevalecen sobre los deberes nos encontremos con el resultado del uso y abuso de aquellos. Así, en el ámbito de la educación nos hallamos con el caso paradójico de no poder contratar a un profesor para una sustitución por baja si esta es de jornada reducida, porque los sindicatos de la enseñanza han conseguido el “derecho” de que el profesor que este en la bolsa puede rechazarlo sin que por ello pierda su puesto en la bolsa. Esto es algo tan fuera del sentido común, que retrasa la contratación, porque mientras se notifica, rechaza  y pasa la bolsa al siguiente profesor, se pierde un tiempo que va en  contra del derecho básico de nuestra sociedad: el de la educación.  Los niños se encuentran la clase vacía día tras día, no hay profesor.

La Revolución Educativa es responsabilidad de todos

La educación, como parte esencial de la equidad, se convierte hoy en un interés nacional de primer orden, al lado de la seguridad y la lucha contra la corrupción.
Démonos el permiso de trabajar en equipo, de apoyarnos, de enseñar lo que  sabemos y de aprender de los otros. En la revolución educativa cada colombiano
tiene algo por hacer:  — Los maestros son protagonistas y su renovada función educativa debe incluir, entre otras cosas, más investigación, más práctica y más autoaprendizaje. Confío en su capacidad de cambio para que conquisten a sus alumnos y le sirvan al país en esta misión de tanta responsabilidad. En todos los  niveles, la capacitación se enfocará al mejoramiento del ejercicio de la educación en el aula. La evaluación de docentes, establecida en la legislación vigente, legitimará sus esfuerzos y ratificará la estima y la confianza que les estamos entregando los colombianos.
— Cuento con las secretarías de educación como aliadas. Deben hacer un gran esfuerzo para que lo que actualmente se gastan en educación rinda los frutos esperados en cobertura y calidad. Adicionalmente, serán responsables de que con
los nuevos recursos logremos la integración al sistema de quienes hoy están excluidos. Cada secretaría tiene el reto de convertirse en la vanguardia de la modernización de la administración pública local y de administrar con transparencia y eficiencia los cuantiosos recursos. No entenderíamos que en este sector se perpetuaran prácticas politiqueras y clientelistas.